concepto
El proyecto se articula a partir de dos volumetrías independientes dispuestas en forma de “L”, configurando un jardín central que se convierte en el núcleo del proyecto. Este espacio verde actúa como un pulmón que garantiza la entrada de luz natural y promueve la ventilación cruzada, estableciendo una conexión fluida y permanente con el entorno exterior. Asimismo, este jardín central funciona como un espacio organizador que facilita y jerarquiza la circulación hacia las distintas áreas de la vivienda, potenciando la relación entre interior y exterior de manera armónica y funcional.